Muy señora Eva,
La semana pasada, un día por la mañana salí para ir al
trabajo.Como siempre mi marido estaba mirando la tele.
Conduje el coche unos dos kilómetros cuando de pronto
el coche tuvo una avería. Intenté arrancarlo, el motor giró
una vez pero ya no funcionaba . Por eso volví andando a
casa y cuando regresé mi marido no estaba en el diván.
Lo que encontré allí en nuestro dormitorio, esto superaba
mis más osadas expectativas.¡Imagínate mi marido vestido
con mi nueva lencería !, estaba ostentando antes el gran
espejo y exhibiéndose de un lado a otro en tacones altos.
Tengo 35 años y él tiene 38 y llevamos casados ya 12 años
felizmente casados.
Cuando lo cogí con las manos en la masa, trató de inventarse
el pretexto que su ropa interior estaba en la lavadora, pero yo
no me tragué su cuento chino, visto los zapatos y el maquillaje.
Al momento mismo le dije que si no lo dejarara, querría sepa-
rarme. Tienes que saber Eva, que desde hace un medio año
está en paro, una situación que lo ha vuelto depresivo.Después
de haber mencionado la separación, él guarda las distancias y
es un hombre retraído. ¿ Qué tengo que hacer ? Me parece que
es imposible de establecer contacto con el amor de mi vida.
Eva con tu experiencia en la revista « Ola », puedes ayudarme,
por favor ?
Atentemente,
Conchita de la Vega, (Lepe)
La respuesta en la revista ; dos semanas màs tarde :
Querida Concha de Lepe,
Debe de ser el encendido automático de tu coche, sobre todo
porque lo pasaba muy cerca de tu casa. Si no, yo que tú cam-
biaría de inmediato las bujías de ignición.
Abrazos,
Eva de la revista « ¡Ola ! »
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